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LA POLÍTICA MUNICIPAL AMENAZA CON UNA SITUACIÓN DE FRACTURA SOCIAL HOY EN EL VALLE DE HEBRÓN Las personas que conviven y trabajan ó estudian en el Valle de Hebrón, tienen un grave conflicto con las fuerzas políticas gobernantes tanto municipales como autonómicas, por la forma totalitaria e impositiva con que se ha decidido convertir nuestro entorno diario en un gueto donde concentrar sin miramientos todos aquellos equipamientos que se van rechazando de manera sistemática en otros puntos de la ciudad, o la comarca. El Valle de Hebrón, zona montaña del distrito de Horta-Guinardó, es una franja de menos de tres kilómetros de longitud, que siendo el único tramo de la Ronda de Dalt todavía descubierto y con viviendas a pie de calzada, ya concentraba un 50 % del espacio físico dedicado a grandes equipamientos de ciudad (Ciudad Sanitaria, cocheras de metro, Pabellón poliesportiu del Valle de Hebrón, helipuerto, tenis municipal Taxonera, instalaciones olímpicas en situación de semi-abandono, Universidad de Barcelona, Velódromo Horta), pero observemos la evolución de los últimos cinco años: Año 2000 se cierra el parque de Bomberos del Poble Sec y se abre en Valle de Hebrón (hay cinco en la ciudad) Pero el tema de la Narcosala, ha sido el que ha despertado mayor alarma social, y es que la instalación abierta en el Valle de Hebrón por la Agencia de Salud Pública es única y sin duda pionera en su configuración y objetivos, situando en un único emplazamiento al amparo de un único expediente administrativo dos equipamientos cuya localización y tratamiento hasta el momento habían sido claramente diferenciados, incluso por la propia Agencia de Salut Pública, por considerarse opuestos cuando no antagónicos, ya que van dirigidos a usuarios claramente diferenciados, mantienen protocolos de funcionamiento bien distintos y por la propia naturaleza y patología de los drogodependientes usuarios, más parece que puede propiciar la recaída de aquel que trata de recuperarse, que la rehabilitación del usuario de la Sala de Consumo (narcosala). En los últimos meses se ha procurado por todas las vías una fórmula de entendimiento con la administración (Regidora del distrito, Agencia de Salud, Alcalde, Sindic de Greuges, Sindica de Barcelona, Director General de Salud, Consellera de Sanitat, President de la Generalitat,...) en algunos casos hasta en seis ocasiones, pero hasta el momento todo este esfuerzo ha resultado infructuoso. Tras trece semanas de movilizaciones, con más de 2.000 vecinos en la calle cada miércoles (primera movilización 22-Junio) resulta incomprensible el empecinamiento de la Agencia de Salud y del propio Ayuntamiento con relación a la apertura de este “Centro de Atención de Drogodependencias” y “Sala de Venopunción” en el Valle de Hebrón. Ya que se asienta en la precipitación, desinformación y falta de las más elementales garantías que lo justifiquen. De las más de 15.000 visitas diarias de la Ciudad sanitaria, al menos 250 son drogodependientes que acuden por diversos motivos a visitarse: traumatología, psiquiatría, patologías en general,..., y esto en ningún caso ha generado problemas, ni ha dado lugar a protesta vecinal alguna. Tampoco el furgón de la metadona, que a diario frente a la puerta de la Ciudad Sanitaria atrae a más de cuarenta drogodependientes incursos en procesos de rehabilitación a despertado esta alarma social. Pero no se puede seguir confundiendo a la opinión pública, mezclando conceptos como CAS (Centro de Atención y Seguimiento de Drogodependencias) y Salas de Consumo o “narcosalas” respecto a servicios que sin duda persiguen objetivos bien diferentes. Tampoco se puede seguir utilizando indefinidamente el principio de solidaridad o mejor de “insolidaridad” para justificar lo injustificable. Por un lado, se abre un Centro de Atención y Seguimiento de Drogodependencias (CAS) con un objetivo sanitario, si bien, no es ICS (Institut Catalá de Salut – Sanidad Pública), sino la Agencia de Salut Pública (ASP) es decir Ayuntamiento, con visitas concertadas y que se dirige a drogodependientes que intentan incorporarse a procesos de rehabilitación. Siendo gestionado por una empresa privada que accede por concesión vía contractual. Existen trece de estas características en Barcelona (sin contar el de Valle de Hebrón). Nuestro distrito Horta-Guinardó, con cuatro equipamientos de atención a drogodependientes: dos CAS, una Residencia y una unidad móvil para distribución de metadóna es potencialmente el segundo distrito de la Ciudad, después de Ciutat Vella, sin que en ningún caso se halla justificado por la administración municipal la existencia de un problema de drogas en esta demarcación que exija o justifique tantas instalaciones. Por otro lado, se abre en el mismo espacio físico una Sala de Consumo controlado o “narcosala” (NS), que ocupa 25 de los 120 metros disponibles. Se trata de una instalación meramente higiénica, dirigida a drogodependientes que no han querido acogerse a ningún proceso de rehabilitación y que permanecen en las peores condiciones de marginalidad, malviviendo en la calle. En estos casos que no hay reparo en inyectarse en plena vía pública, se generan de manera habitual situaciones de riesgo, y van siempre asociados a problemas de delincuencia, de tráfico de drogas e inseguridad en general. En la NS, no se les diagnostica ninguna patología, no se prescribe ningún tratamiento, no se analiza la sustancia a inyectarse, ni al propio usuario, no se imparte medicación alguna, ni se le provee la sustancia objeto del consumo, simplemente se rellena un formulario y se le proporciona una jeringa, agua destilada y algodón, además de un espacio para higiene personal y algo de alimentación. Se pretende pues una solución estética para los casos más radicales, “invisibilizando” , como ha afirmado públicamente la Sra. Mayol, el acto de consumo en la calle mediante estos recintos. No hay en el caso del Valle de Hebrón una distancia física entre los usuarios de ambas instalaciones, solo un tabique y dos puertas contiguas para el acceso y salida de la instalación por separado. Las NS en España por su configuración y tratamiento se sitúan al limite de la legalidad, ya que se trata de equipamientos exclusivamente dirigidos a usuarios, que en el 99 % de los casos se reconoce que delinquen para conseguir el capital que necesitan a diario y que compran la droga en un mercado ilegal y a un traficante (también delincuente). Por otra parte, entre las más de ochenta Salas de Consumo controlado existentes en todo el mundo (básicamente Australia, Canadá y la Europa Occidental), no existe una sola de ellas que no tenga consolidado un problema grave de tráfico de drogas en su entorno inmediato. Aunque en la mayor parte de ellas no se puede determinar con exactitud si han dado lugar a un incremento o no de la inseguridad de la zona, por cuanto siempre se han puesto en marcha donde ya existía un problema grave de drogas en la calle con los conflictos de tráfico y delincuencia que ello suele acarrear. Los únicos precedentes en España que son el poblado de “Las Barranquillas” en Madrid, la instalación en la c/ Bailen de Bilbao y la propia Sala Baluard en les Drassanes de Barcelona cumplen meridianamente dicha regla, incluso la reciente puesta en marcha de una unidad móvil para el consumo en la Zona Franca de Barcelona respeta esa regla incuestionable para todos los expertos de que se localice siempre y necesariamente en el centro del problema. La segunda y última premisa elemental para todos los expertos, previa a la puesta en marcha de este tipo de instalaciones, es realizar un amplio proceso de información y consenso con las comunidades del entorno, dada la gran sensibilidad social que despiertan estos equipamientos. Por supuesto, en la NS del Valle de Hebrón, la precipitación, desinformación y falta de voluntad para aproximar posturas ha sido el referente indiscutible que justifica la actual alarma social. Aquí se han obviado ambas premisas y la Agencia de Salud se ha inventado una tercera, únicamente por ellos defendida, la apertura dentro de un recinto sanitario, si bien, esta premisa solo sería necesario utilizarla durante apenas unos meses, ya que si realmente la instalación llega a funcionar será porque el problema de drogas ya se ha trasladado a nuestros barrios, sin que a partir de ese momento resulte ya posible justificar que antes los usuarios no estaban allí. Con ello por fin recuperaría vigencia, la premisa para todos imprescindible “Que se localice donde exista un problema grave de drogas en la calle”. Pero he aquí una curiosidad más, la instalación del Valle de Hebrón se abrió con extrema urgencia el 27 de Julio, y desde entonces apenas si han acudido a ella una treintena de personas, en su inmensa mayoría exclusivamente a buscar información. (según los datos que proporciona la Sra. Mayol cuatro habrían sido los usuarios de la NS en este tiempo de los que el 70% 2,8 tendrían origen en Horta-Guinardó) . Donde esta la necesidad de tanta premura e imposición ¿? Desde la Agencia de Salud se dice que hay piquetes en la puerta y esto ha desanimado a los usuarios, pero la realidad es fácilmente constatable, en la puerta y a diario se mantienen en horario de funcionamiento a veces 5 y otras 30 o 40 personas, con una media de edad sin duda por encima de los 70 años, que movidos por la gran preocupación vecinal y al disponer de tiempo libre, se han ofrecido de manera personal para recoger la solidaridad de los visitantes de la Ciudad Sanitaria (más de 1000 firmas en 15 días) y registrar además el uso que se viene haciendo de tales instalaciones. (sirva como ejemplo el que el pasado día 24 de Agosto uno de los escasísimos usuarios de la NS accedió al recinto alrededor de las 17:30 horas y a la vista de que los empleados ya se habían ido, pese a que su horario laboral finaliza a las 19:00 horas se dedico a amedrentar con una jeringa a las personas presentes en el perímetro de la instalación sin que la policía se personara en más de una hora, pese a requerirla telefónicamente en varias ocasiones), valiente miedo tienen los drogodependientes a nuestros abuelos. La realidad aunque no resulte fácil de digerir es que no hay usuarios innatos en el entorno de la Ciudad Sanitaria y los drogodependientes potencialmente usuarios, requieren ser expresamente incentivados para ese desplazamiento, ya que su “modus vivendi” , es decir la forma de conseguir el capital para la dosis y el lugar de adquisición de estas dosis están todavía hoy lejos del Valle de Hebrón, y si consideramos además la necesidad de muchos de ellos (los cocainómanos, que son mayoría al parecer) de inyectarse entre 5 y 15 veces al día (dato proporcionado por la propia ASP) parece poco probable atraerlos. Pues bien, nuestro gobierno municipal no quiere escatimar esfuerzos en esta empresa, por ello a primeros de Agosto nos enteramos de que se aprueba una licencia de obras para abrir a apenas 500 metros de la NS un “Equipament Integral de Baixa Exigencia”, al parecer un albergue para los sin techo, pero con la especificidad de dirigirse particularmente a estos drogodependientes de gran marginalidad. ¿ Existe un problema de personas sin techo en el Valle de Hebrón ú Horta?) ¿Quizás el alojamiento y la pensión completa resulten suficiente incentivo? La solidaridad así entendida suena un poco a hipocresía, si realmente se pretende ayudar a estas personas, por que no se elimina el tráfico de drogas que de manera reconocida se mueve en los alrededores de estas salas de punción. ¿No es el tráfico de drogas delito ¿? La improvisación y la soberbia no son argumentos que sirvan como respuesta en un tema tan delicado y que sin duda requiere el esfuerzo de todos . ¿Donde esta la Sanidad Pública? si son enfermos, pongan los medios necesarios para tratar a esos señores como enfermos, eliminando listas de espera y tratando el problema desde la raíz, en lugar de permitir que delincan para conseguir dinero, fomenten el tráfico de drogas como consumidores y se inyecten la droga ante sus narices sin un mínimo intento de buscar salidas. No se trata solo de un problema estético de nuestra ciudad, es un problema de salud. Mientras tanto vamos día a día conociendo detalles y lecturas políticas: En la zona de la Sala Baluart (drassanes de Barcelona) en Diciembre de 2004 antes de su puesta en marcha se recogieron 435 jeringas de la calle, y en Mayo de 2005 tras cinco meses de funcionamiento se recogieron 1.123, casi el triple, siendo el dato positivo que además se intercambiaron más de 4.000. ( Felisa Perez - Sala Baluart ) Lamentamos profundamente perjudicar a los automovilistas que de manera fortuita coinciden con nuestras concentraciones reivindicativas, pero que margen nos deja la administración ¿? Hasta cuando esta política de ordeno y mando haciendo oídos sordos a los miles de ciudadanos del Valle de Hebrón ¿? Creemos que si la Guardia urbana hace correctamente su trabajo debería ser capaz de aminorar el posible impacto de nuestras movilizaciones, como en cualquier otra manifestación de la ciudad, y en cualquier caso, la presión de vecinos y automovilistas debería dirigirse hacia los políticos reclamando la paralización de una instalación sin uso y la apertura de una mesa de debate sobre el tratamiento del problema de las drogas en nuestra ciudad, con participación de la ciudadanía. En cualquier caso, estamos abiertos a escuchar cualquier propuesta o alternativa para desencallar esta situación, sea cual sea la fuente de procedencia, y siempre que no se limite a justificar “se lo han colocado ha ustedes y es solo de ustedes el problema” . Por ultimo, ante las previsiones de puesta en marcha inmediata de varios equipamientos en la zona que también despiertan la sensibilidad de nuestras comunidades, exigimos de las administraciones competentes en cada caso: (Consellería de Justicia cas del Centre Tutelar de Menors) Una información clara, directa y completa a la ciudadanía, con carácter previo a la puesta en marcha de tales instalaciones. En caso contrario, y si pese a todos estos argumentos el lector cree que los vecinos del Valle de Hebrón son insolidarios con su ciudad, proponemos un cambio en el anglicismo tan utilizado últimamente para describirnos, así quizás sería más apropiado hablar en lugar de NIMBY (no en mi patio trasero) de AIYBY “Allways in your back yard”. SIEMPRE EN SU PATIO TRASERO. Quizás entonces seamos más ecuánimes con nuestra conciencia. Ante el tan poco objetivo trato que nos han dado los medios de comunicación hasta la fecha, necesitamos que la información completa llegue a la opinión pública, para que cada cual pueda crearse una opinión con criterio, necesitamos firmas solidarizándose y/o personas dispuestas a recoger firmas en defensa de un trato justo al Valle de Hebrón por parte de la administración municipal, y también necesitamos personas dispuestas a acudir a nuestras movilizaciones hasta el momento en que el ayuntamiento acepte que no se puede gobernar de espaldas a la ciudadanía, en especial en estos temas.
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