INFORME EUROPEO SOBRE SALAS DE CONSUMO DE DROGAS
Date . February 2004
Author . Dagmar Hedrich
http://www.emcdda.eu.int/index.cfm?fuseaction=public.Content&nNodeID=1327&sLanguageISO=EN
EN EUROPA SE DIALOGA Y NO SE TOMAN DECISONES PRECIPITADAMENTE
Normalmente, la instalación en un barrio de una sala de consumo supervisada va precedida por un largo periodo de discusiones tendentes a sopesar intereses divergentes tales como salud pública e individual, orden público y seguridad, vecinos y comerciantes, policía y administración local y, en cierta medida, también los usuarios de drogas. En ninguna de las ciudades en las que se han creado estas salas la decisión ha sido fácil ni rápida. Sin embargo, cuando se produjo una acción intensiva de discusiones, a menudo coordinada por las autoridades locales, fue cuando se consiguió obtener unas expectativas más realistas sobre las salas de consumo por parte de todas las partes afectadas y, en especial, de los actores claves, como p. ej. la policía y los servicios sociales.
EL AYUNTAMIENTO DICE QUE LAS SALAS NO ATRAEN AL NARCOTRÁFICO. EL INFORME SEÑALA QUE ES DIFIL DE DETERMINAR PORQUE LAS SALAS SE UBICAN DONDE HAY PROBLEMAS DE NARCOTRÁFICO Y CONSUMO
El narcotráfico en los barrios Resulta difícil determinar cuál es el efecto directo de las salas sobre el tráfico de drogas en pequeña escala en sus barrios ya que uno de los criterios para decidir la ubicación de las salas es precisamente la existencia de usuarios de drogas en la vía pública y el comercio de drogas.
LA LOCALIZACION DEBE TENER EN CUENTA LOS INTERESE DE TODOS
La localización de las salas de consumo debe ser compatible con las necesidades de los usuarios de drogas, pero también debe tomar en cuenta las necesidades y las expectativas de los vecinos.
EL INFORME CONFIRMA EL NARCOTRAFICO
No hay pruebas de que el funcionamiento de las salas de consumo produzca más delitos. Existe tráfico de drogas en pequeña escala en los alrededores de muchas salas, lo cual no es sorprendente dada su localización.
PUEDE HABER UN EFECTO LLAMADA
Si no se produce esta consulta y cooperación con los principales actores se corre el peligro de producir un "efecto llamada" y las salas de consumo corren el riesgo de ser culpadas por agravar los problemas locales de orden público tales como el tráfico de drogas.
NO SE CUMPLEN LOS PUNTOS CLAVES
6.11.4 Conclusión
Existen tres puntos claves a los que hay que dar mayor énfasis. Las pruebas sugieren que las salas de consumo únicamente tienen justificación y pueden ser efectivas si se realizan del siguiente modo:
1.-se conciben dentro del marco más amplio de una política pública y una red de servicios destinados a reducir los perjuicios individuales y sociales originados por el problema del consumo de drogas.
2.-se basan en el consenso y la cooperación activa de los principales actores, en especial, los trabajadores de la sanidad, la policía, las autoridades locales y los vecinos;
3.- se plantean para lo que son: unos servicios específicos para reducir problemas sanitarios y sociales planteados por unas determinadas poblaciones de alto riesgo como son los usuarios de drogas problemáticos que tienen unas necesidades que no han podido ser cubiertas con otras medidas.
NO SE CUMPLE EL PRIMER OBJETIVO : ALCANZAR EL MÁXIMO NUMERO DE CLIENTES
2.3.1 Primer objetivo: alcanzar al mayor número de población a la que va destinada. En general se considera que la población a la que se destina está formada por usuarios de drogas con problemas de alto riesgo, especialmente, usuarios regulares o de larga duración de heroína y cocaína, los que se inyectan la droga, los que se prostituyen, los que se drogan en la calle y otras personas marginalizadas que, a menudo, no están en grupos de tratamiento. Los servicios deben ser utilizados con la finalidad de alcanzar los objetivos de salud y orden público propuestos. En efecto, estos servicios deben servir para: atraer a la población a la que van destinados y funcionar de modo que el consumo supervisado se realice de forma aceptable para los usuarios de drogas y éstos continúen acudiendo con regularidad; contar con la capacidad suficiente para conseguir la cobertura de la población afectada de esa zona, con lugares horarios adecuados.
NO ESTA SITUADA CERCA DEL MERCADO DE LA DROGA
los servicios deben situarse cerca de donde se compra la droga , en centros de día y de noche, y deberían permanecer abiertos por las tardes y los fines de semana.
UN 38 % DE LOS USUARIOS SE HAN PINCHADO EN LA CALLE EN LAS ULTIMAS 24 HORAS (ESTUDIO EN ALEMANIA)
Para la realización de un estudio sobre el consumo público Poschadel et al. (2003) entrevisto a 168 clientes de salas de consumo reclutados en 18 salas a través de toda Alemania. Casi dos tercios de los enrevistados (el 64%) consideraban que las salas de consumo eran el lugar "más importante" para consumir drogas (definido como el lugar donde se inyectaban con más frecuencia), seguido por sus propias casas o la casa de algún amigo (30%). Unicamente el 6% de los usuarios indicó que el lugar donde con mayor frecuencia consumían drogas eran los lugares públicos. En el mismo estudios, el 38% de los entrevistados admitió haber consumido drogas en público durante las previas 24 horas. La mitad de este grupo dio como justificación el hecho de que la sala de consumo estaba cerrada y otro tercio alegaba que habían utilizado lugares públicos ya que las salas estaban demasiado llenas y habrían tenido que esperar. La mitad de los clientes propuso como medidas de mejora unos horarios más amplios así como la disponibilidad de los servicios durante los fines de semana.
UN 37 % DE LOS USUARIOS SE HAN PINCHADO EN LA CALLE EN LAS ULTIMAS 24 HORAS UN PROMEDIO DE 4 VECES (ESTUDIO EN HAMBURGO)
En una encuesta llevada a cabo en Hamburgo entre 1999 y 2000 se preguntó a 616 usuarios de drogas si habían consumido drogas en lugares públicos durante las pasadas 24 horas (validez n= 539). Más de un tercio de los encuestados contestó afirmativamente (el 37 %). Habían consumido drogas en público un promedio de cuatro veces durante las pasadas 24 horas.
LAS SALAS TAMBIEN DAN PROBLEMAS EN EUROPA
Zurhold et al. (2001) estudió la relación existente entre los problemas de orden público y la actividad de un servicio de drogas con una sala de consumo en Hamburgo. A tal fin estructuró una serie de entrevistas en profundidad con dos vecinos, un comerciante, un trabajador social, un político y dos policías locales. Tanto el político como los vecinos reconocieron que la sala había conseguido reducir el número de personas que se inyectaban en público. Sin embargo, seguían existiendo un considerable número de problemas de orden público provocados por el importante número de drogadictos y camellos que se concentraban en la zona. El político lo atribuía al "efecto llamada" de la sala mientras que los otros entrevistados lo percibían como una consecuencia de las intervenciones policiales que habían sido realizadas en un barrio cercano, así como la existencia de un comercio local de droga y el fracaso de una política de descentralización que provocó una demanda incontenible y una capacidad insuficiente. Como respuesta a la situación, el político se mostró favorable a la creación de salas adicionales de consumo descentralizadas que arrastraran a los consumidores de drogas a otros lugares. Los agentes de la policía reconocieron que sería posible modificar el lugar de consumo de drogas pero coincidían con el trabajador social al afirmar que había sido la aplicación de una previa política de descentralización la que había generado los problemas actuales. Los problemas de orden público generados por la sala de consumo continuaron sin resolver. En el verano de 2003, el Senado de la ciudad de Hamburgo anunció su intención de cerrar la sala de consumo de drogas para finales del año
LAS SALAS SIRVEN PARA TRASLADAR EL PROBLEMA
Las salas de consumo pueden servir como instrumentos para controlar los lugares donde existen problemas de drogas (Prinzleve and Martens, 2003) y, hasta cierto punto, pueden servir para facilitar el traslado de los drogadictos hacia diferentes zones de la ciudad. Poschadel et al. (2003) descubrieron que en numerosos casos la zona en frente de la sala se convirtió en el lugar de encuentro de los drogadictos debido a la actuación de la policía en otras zonas en las que estos adictos ya no eran tolerados. (Hannover, Aachen, Frankfurt, Wuppertal, Saarbrücken). A menudo, el traslado de estos drogadictos de produjo como consecuencia de una política local llevada a cabo de común acuerdo entre las autoridades sanitarias y policiales para controlar los lugares de consumo de drogas y contaba con el apoyo activo de ambas partes (en las que las salas de consumo desempeñaban un papel crucial). En ocasiones, sin embargo, las salas formaban parte de una estrategia orientada fundamentalmente al mantenimiento del orden públlico (p.ej. Hannover, Essen, Hamburg). En este caso, el traslado de los drogadictos fuera de las zonas comerciales y de negocios o del centro de la ciudad sin crear una nueva ubicación alternativa con la suficiente capacidad generó considerables problemas con los nuevos vecinos.
European report on drug consumption rooms
Date • February 2004
Author • Dagmar Hedrich
Typically, the establishment of supervised consumption facilities in a neighbourhood is preceded by long periods of discussions, during which the divergent interests of public and individual health, public order and safety, local residents and businesses, law enforcement and local administration, and to some extent also drug users? interest groups, are weighed against each other. In none of the cities in which rooms have been established was the decision to do so easy or quick. However, the intensive discussions ? often in the framework of coordination schemes established by local authorities ? did lead to more realistic expectations of consumptions rooms on the part of all involved, but especially among the key actors, i.e. police and social services.
Drug dealing in neighbourhood
The direct effect of the rooms on the small-scale drug dealing in their vicinity is difficult to determine as one of the criteria for deciding where to locate rooms is the existence of public drug use and drug markets. The location of consumption rooms needs to be compatible with the needs of drug users but also to take account of the needs and expectations of local residents. There is no evidence that the operation of consumption rooms leads to more acquisitive crime. There is small-scale drug dealing in the vicinity of many services, which is not surprising given their location. There is little evidence that by providing better conditions for drug consumption they perpetuate drug use in clients who would otherwise discontinue consuming drugs such as heroin or cocaine, nor that they undermine treatment goals. If consultation and cooperation between key actors does not take place, then there can be a risk of a ‘pull effect' and consumption rooms run the risk of being blamed for aggravating local problems of public order including drug dealing.
6.11.4 Conclusion
Three key points must be emphasised. The evidence suggests that consumption rooms only make sense, and can only be effective, if they are:
established within the wider framework of a public policy and network of services that aim to reduce individual and social harms arising from problem drug use;
based on consensus and active cooperation between key local actors, especially health workers, police, local authorities and local communities;
seen for what they are – specific services aiming to reduce problems of health and social harm involving specific high-risk populations of problematic drug users and addressing needs that other responses have failed to meet.
2.3.1 First objective: To reach as much of the target population as possible
Target populations are typically defined as high-risk problem drug users, especially regular or long-term users of heroin and cocaine, drug injectors, drug-using sex workers, street users and other marginalised, often not in treatment, groups. To achieve their public health and order objectives, services must be used. They should thus:
attract the target population and be run so that supervised consumption is acceptable to drug users and clients continue to attend regularly;
provide sufficient capacity at local level, in the right places and at the right times, to achieve coverage of the target population. Potential risks include:
services should be located near places of drug purchase, at day-care centres and at overnight shelters for drug users, and they should be open in the evenings and at weekends.
Ongoing public use Poschadel et al. (2003) interviewed 168 consumption room clients recruited in 18 consumption rooms across Germany. Nearly two-thirds of respondents (64 %) considered consumption rooms to be their ‘most important' location for drug use (defined as the place they injected most frequently), followed by their own house or the house of a friend (30 %). Only 6 % of the users indicated that they most frequently used drugs in public places (Poschadel et al. 2003, p. 121). In the same study, 38 % of interviewees admitted having used drugs in public during the previous 24 hours. Half of this group gave as their reason the fact that the consumption room had been closed, with a further one-third claiming that they had used in public because the rooms were too full and they would have had to wait. Longer opening hours and the availability of the services during weekends were suggested as improvements by half of clients interviewed
In a questionnaire survey conducted in Hamburg in 1999/2000, 616 drug users were asked whether they had used drugs in public during the past 24 hours (valid n = 539). More than onethird of respondents replied positively (37 %). On average, drug users had used in public on four occasions over the 24-hour period.
Zurhold et al. (2001) examined the relationship between public nuisance and the operation of one drug service incorporating a consumption room in Hamburg by conducting structured indepth interviews with two local residents, a shopkeeper, a social worker, a policy-maker and two local police officers. The policy-maker and local residents acknowledged that the room had led to reductions in public injecting. However, considerable public nuisance problems remained because of the large number of drug users and dealers in the area. The policy-maker attributed this to the ‘pull effect' of the facility, whereas the other interviewees saw it as a consequence of police interventions against drug users in a neighbouring district, the existence of a local drug market or a failed policy of decentralisation that had left the facility with overwhelming demand and insufficient capacity. In response to the situation, the policy-maker was in favour of setting up additional decentralised consumption rooms to draw drug users away. The police officers agreed that is would be possible to relocate the drug scene, but, like the social worker, considered that the previous implementation of a decentralisation policy had caused the current problems. Nuisance problems around the facility continued unresolved. In summer 2003, the Senate of the city of Hamburg announced its intention to close the drug service by the end of the year.
Consumption rooms can be instrumental in managing existing open drug scenes (Prinzleve and Martens, 2003) and can to some extent be used to facilitate the relocation of drug users to different areas of a city. Poschadel et al. (2003) found that in several cases the area in front of the services became the new meeting place for drug addicts following police action in other areas where addicts were no longer tolerated (Hannover, Aachen, Frankfurt, Wuppertal, Saarbrücken). Often, relocation was the result of local policy for the management of drug scenes that had been agreed between health and law enforcement bodies and was actively supported by both sides (and in which consumption rooms played a crucial part). Sometimes, however, the rooms formed part of a strategy predominantly orientated towards public order (e.g. Hannover, Essen, Hamburg). In this case, driving drug users out of shopping and business areas or city centres without providing adequate alternative capacities at a new location could result in considerable problems with the new neighbours.